Como elemento de terminación en todo guardaganado se coloca
el travesaño mencionado anteriormente para establecer un límite a la altura de
los vehículos que han de atravesarlo. Este travesaño se fijará a dos postes
ubicados a ambos lados del guardaganado, junto al del alambrado, en un lado y al
de la tranquera, en el otro.
Por último podemos mencionar un sistema de guardaganado sin
fosa que consiste en un elemento de tipo mecánico.
Su funcionamiento se basa en que la reja del guardaganado
esta articulada en el centro y por medio de resortes o contrapesos queda
levantada en su parte central, con un dispositivo deslizable en sus extremos; al
ser solicitada por el paso de un vehículo, este la baja para pasar y luego por
medio de un mecanismo vuelve a quedar levantada.
Este sistema tiene la ventaja de no llevar fosa, lo que
facilita bastante su colocación, pero tiene el inconveniente de todos los
mecanismos sometidos al desgaste, que requiere un mantenimiento y, en el caso de
no ser este correcto, puede fallar o descomponerse.
En cambio los otros sistemas descriptos son totalmente estáticos,
los exime de toda clase de mantenimiento y asegura su funcionamiento permanente.
TRANQUERA
Los modelos de tranqueras son muchos.
Las variaciones de los modelos se corresponden con las de los
tamaños, pero siempre dentro de una lógica estructura de tablas o varillas de
hierro que siguen las líneas de la estática, impidiendo la deformación del
rectángulo.
Al rectángulo se lo debe descomponer en triángulos por ser
esta la única figura geométrica que por sus propiedades es indeformable.
En cuanto al material con que se debe construir una tranquera
responderá necesariamente a los esfuerzos a los que esta sometida y podrá ser
de hierro o madera, o bien de la combinación de ambos. Lo más usual es
hacerlas todas de maderas con bullones y herrajes de hierro, o bien el cuadro y
la estructura principal de madera dura y los refuerzos horizontales con varillas
de hierro con sus extremos roscados y los herrajes y bulones también de hierro.
Los herrajes (tomando bajo el nombre genérico de herrajes a
todo elemento metálico accesorio a la estructura principal de la tranquera)
pueden ser Fijos o Móviles
HERRAJES FIJOS: están destinados a la unión de
elementos de madera entre si, que son reforzadas por medio de bulones o
remaches. Ejemplo: planchuela
HERRAJES MOVILES: Están destinados a permitir los
movimientos de la tranquera y se los puede dividir en elementos de giro (bisagra)y
elementos de cierre (trancas).
Los elementos de giro soportan todo el peso de la tranquera
por ello muchas veces se agrega una rienda que sujeta la punta de la tranquera
con el poste en el que se aseguran las bisagras, también se suele colocar una
rueda en la parte inferior que circula por un arco consolidado o de metal que
impide que esta se trabe por imperfección del terreno.
Elementos de cierre (trancas y cerrojos):
A pesar de que lo mas generalizado es la cadena con candado,
por ser lo más simple, seguro, de bajo costo y que no requiere mantenimiento,
se han inventado una serie de sistemas de trancas y cerrojos de los más
variados modelos.
El principio, por lo general, varía poco y se basa en un
perno que se desliza dentro de una vaina a la que se le practica una ranura por
donde se introduce la manija que acciona el perno.
Este sistema exige tener en el poste un orificio
perfectamente enfrentado al perno de la tranca para alojarlo cuando está
cerrada. En ese caso se vuelca la manija sobre un dispositivo que alojará al
candado.
La otra variante en sistemas de cierre lo constituye un
herraje en forma de U que, girando sobre la tranquera, abrazada al poste donde
ésta topa, este sistema se ha generalizado un poco más por no exigir un ajuste
muy perfecto, pero tiene el inconveniente de que los animales sobre todo los
caballos, lo levantan con la cabeza y suelen abrir la tranquera dotada de este
dispositivo. Otras tranqueras son las corredizas y las levadizas.
A veces se suele colocar un alero en la parte superior de la
tranquera que le brinda cierta importancia a la entrada de un establecimiento.
Este alero se apoya en los postes laterales de la tranquera y
mediante una estructura muy simple se puede disponer de un techo a dos aguas de
no más de 2 m de ancho y con un apoyo central donde se fijarán las ménsulas
que soportan su estructura.
APOTRERAMIENTO
Normalmente, ya sea por tradición o por costumbre, cuando se
trata de las actividades en un campo donde ha de iniciarse determinada clase de
explotación, se recurre a una serie de reglas que son bastante lógicas para
asegurar un buen resultado en la futura explotación.
Estas reglas ya se referían en el siglo pasado. José Hernández
en su libro "INSTRUCCionES DEL ESTANCIERO" que decía: "debe
tenerse presente que la acertada elección del paraje en que se sitúa el casco
de la estancia, puede tener mucha influencia en los resultados futuros,
favorecerlos o interrumpirlos, según haya sido acertada o no la elección del
local."
Esto era para el establecimiento de aquella época en que el
cuidado del ganado vacuno, constituía el rubro principal o lo único de la
estancia.
En esa época, el estanciero dejaba libre todo su campo para
qué pudieran pastar libremente sus animales.
Hoy en día es distinto, ya que el modo de trabajar, la clase
de animales y las costumbres son otras.
El casco se sitúa en la parte más alta [loma] alejado de
las instalaciones, y el resto del campo se cuadricula en potreros rectangulares
de áreas equivalentes, vinculadas por un camino, desde donde se accede a cada
potrero en la recorrida periódica, o bien para trasladar animales de un potrero
a otro.
En este campo, al estudiar mejor el aprovechamiento de su área
total, permite una subdivisión en potreros pero no de forma rectangular sino,
triangular o trapecio, éstas son formas que permiten mejor el aprovechamiento
del área, sin embargo esta forma de potrero no es del todo práctico para una
explotación dedicada a la agricultura, ya que sería difícil trabajar en
tierra para arar, sembrar o cosechar, pero no imposible sabiendo lo práctico
que es para el manejo de la hacienda en un campo de cría.
Esta disposición de los potreros facilita enormemente el
manejo de los animales, reduciendo el gasto de personal, concentrando en torno a
las instalaciones el acceso a todos los potreros con corrales de aparte, estratégicamente
ubicados para servir a tres potreros por corral.
Esta concentración reúne además la ventaja de centralizar
las bebidas en torno a una sola perforación, que se ven automáticamente
atendidas en forma permanente, pues con ella se abastece de agua a las viviendas
e instalaciones como decía Hernández en su obra.
"Teniendo su estancia en el centro del campo, por
extenso que sea puede conservar una vigilancia inmediata y constante sobre todo
su ganado, cuyo número no ha de ser nunca sino proporcionado al tamaño del
terreno."
Se puede también, con mayor facilidad construir todos los
alambrados para dividir interiormente, a fin de cuidar con más esmero en épocas
determinadas, aquellos tipos de animales que no deben mezclarse en el rodeo, si
toda la hacienda se sitúa de ésta forma, se facilita la vigilancia del campo y
se podrá ver cuando es necesario realizar alguna tarea para obtener buenos
resultados, como ser prevenir las epidemias y otros males. Con éste sistema ha
de hacer más mansos a los animales, lo que trae, entre otros ventajas, la de
mejores engordes; y por cierto mucha economía.
No es imprescindible tratar la totalidad del campo con este
sistema de "apotreramiento radial", si no que se puede dejar un área
dividida en la forma tradicional donde se puede contar con pequeños potreros
donde se puede alojar reproductores, o pequeños lotes de animales que requieren
un aislamiento temporario.
Comparado con el sistema general, el apotreramiento radial
permite un excelente manejo del potrero rotativo, adaptándose perfectamente a
pequeñas o medianas explotaciones como por ejemplo: TAMBO, CRIA DE CERDOS O UN
HARAS [caballos].
En el caso del tambo, sería como trasladar al campo el mismo
criterio de la sala de ordeñe circular, donde la disposición de la vacas
concentra la labor del ordeñador, logrando resultados de máxima rentabilidad.
Previo al trazado de las líneas, divisorias, se requiere un
detenido estudio del terreno, teniendo en cuenta ciertas características tales
como la topografía, aguadas y receptividad.
Es necesario de un relevamiento minucioso del lugar,
verificar la existencia de accidentes del terreno, la posibilidad de
aprovechamiento de aguadas naturales o de instalar una artificial y la capacidad
que evidencia la pastura existente. Todos estos factores se tendrán en cuenta
para establecer futuras divisiones.
Una serie de circunstancias, especialmente vinculadas con la
rentabilidad de las empresas agropecuarias, no permiten en muchos casos una
inversión acorde con los requerimientos de la técnica, pero siempre es
conveniente estudiar todas las posibilidades, optando por supuesto por elementos
menos costosos, como por ejemplo: reemplazar el alambrado convencional en cercos
interiores por otros como ser el " chacarero" consiste en: dos
alambres de púas, uno liso y postes a quince metros o bien el electrificado y
el suspendido.
La diferencia fundamental es que la generalización de éste
criterio abre nuevas posibilidades de máximo aprovechamiento de una serie de
explotaciones de cría.